Luz Azul

La controversial luz azul

10 / 09 / 18

¿Cuánto conocemos de los efectos de la luz azul?

En CONSTRULITA sabemos que la luz azul es un tema que recientemente ha causado mucho revuelo. Y es que estas longitudes de onda dentro del espectro electromagnético han sido objeto de muchas y controversiales declaraciones acerca del uso que hacemos de ella y cómo afecta nuestro organismo.

El primer punto a establecer es que la luz azul se encuentra entre nosotros desde siempre. Está comprobado que la luz solar contiene rojo, naranja, amarillo, verde y azul, así como muchos tonos de cada uno de estos colores dependiendo de la energía y longitud de onda de los rayos individuales, lo que conocemos como radiación electromagnética, y que todos estos combinados conforman el espectro de luz blanca que es la forma en que se presenta la luz solar.

Para comprender cómo y por qué nos afecta la luz azul hay que entender cuál es su lugar dentro del espectro electromagnético: existe una relación inversa entre la longitud de onda de los rayos de luz y la cantidad de energía que contienen. Los rayos de luz que tienen longitudes de onda relativamente largas contienen menos energía, y aquellos con longitudes de onda cortas tienen más energía. Los rayos más cercanos al extremo rojo del espectro de luz visible tienen longitudes de onda más largas y, por lo tanto, menos energía. En cambio, los rayos en el extremo azul del espectro tienen longitudes de onda más cortas y más energía.

También es un hecho que hay rayos en el espectro de luz que nuestros ojos no alcanzan a visualizar, pero que sabemos que existen, por ejemplo los rayos electromagnéticos que están más allá del extremo rojo del espectro de luz visible se denominan infrarrojos y también producen calor. Un ejemplo muy claro de esto son las lámparas que utilizan algunos lugares de comida para mantener calientes los alimentos, este tipo de radiación es muy útil y se aplica en varios aditamentos de nuestra vida diaria.

Espectro electromagnético

En el otro extremo de la luz visible se encuentran los rayos de luz azul, con longitudes de onda más corta, pero con mucha más energía. A estos se les denomina rayos de luz-violeta, luz violeta o rayos UV y no solo son los encargados de darnos un bronceado envidiable, también ayudan en los procesos biológicos necesarios para nuestro cuerpo, por ejemplo, en la creación de vitamina D.

Los rayos de luz azul son visibles a nuestros ojos, con longitudes de onda que van desde los 380 a los 500 nm, entre otras cosas son las encargados de ver ese agradable color azul en el cielo que tanto ha inspirado a poetas y artistas.  Estos rayos a su vez se descomponen en dos tipos de luz: azul-violeta (aproximadamente de 380 a 450 nm) y azul-turquesa (alrededor de 450 a 500 nm), de manera que, aproximadamente, un tercio de toda la luz visible se considera luz visible de alta energía (HEV, en inglés) o “luz azul”.

Ahora que entendemos el lugar de la luz azul en el espectro electromagnético podemos saber que tiene un alto nivel de enrgia debido a su corta longitud de onda, igual que la radiación ultravioleta, la luz azul visible tiene ventajas y desventajas que cobran importancia en estos tiempos de dispositivos digitales y el tiempo que pasamos frente a ellos.

El ojo humano tiene una protección natural contra los agentes externos que puedan afectar su funcionamiento, entre ellos la cantidad de luz que absorbe, las estructuras del ojo humano adulto (la córnea y el cristalino) son muy eficaces en el bloqueo de los rayos UV para que no lleguen a la retina, que es muy sensible a la luz y se ubica en la parte posterior del globo ocular. De hecho, menos del 1 % de la radiación ultravioleta del sol alcanza la retina, incluso si no está usando gafas de sol.

Este proceso se modifica con la luz azul ya que prácticamente toda la luz azul visible pasa a través de la córnea y el cristalino, y llega a la retina, lo cual es importante ya que en recientes estudios se ha comprobado que la exposición excesiva a este tipo de luz daña la capa amarillenta de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo, en el centro de la retina, llamada mácula, que puede derivar en la pérdida permanente de la visión. Este hecho ha preocupado a los profesionales de la salud ya que al estar en constante interacción con nuestros smartphones, tablets, monitores y otros dispositivos digitales nos exponemos a la luz azul en una cantidad exponencialmente mayor a la que lo haríamos en condiciones naturales y esto puede derivar en “envejecimiento” ocular prematuro ya que las células maculares no tienen la misma capacidad regenerativa, que otros componentes oculares, como los conos y los bastones.

La luz azul también afecta otra parte importante de nuestra vida aparte de nuestra visión. Debido al efecto que la luz azul genera en nuestro cuerpo, afecta en nuestro ciclo circadiano y nuestra producción de melatonina, la hormona encargada de regular nuestro sueño y regenerar nuestra piel, que nuestro cerebro secreta durante las noches.

Las deficiencias en la producción de melatonina derivan en alteraciones al ciclo de sueño ya que la luz azul incrementa nuestro estado de vigilia impidiéndonos dormir correctamente, lo cual trae consecuencias negativas a nuestro sistema cardiovascular, metabólico e inmune.

El efecto de la luz azul en nuestro ciclos corporales también ha sido usado en nuestro favor, la onda azul- turquesa que forma parte del espectro trae beneficios a nuestro organismo, George Brainard y Anne-Marie Chang, neurocientíficos que estudian los efectos de la emisión de luz azul de los dispositivos digitales y su efecto en nuestro sistema, descubrieron este efecto de supresión de melatonina y atrajeron la mirada de la NASA  para trabajar en crear efectos específicos con luz azul, controlando los ciclos circadianos de astronautas sobre todo en las estaciones espaciales que orbitan la tierra cada 90 minutos y evitar así los efectos negativos sobre los tripulantes.

Sin embargo la luz azul es también la encargada de muchos beneficios, los estudios mencionados han arrojado resultados benéficos al tratar padecimientos como la depresión, diferentes trastornos del sueño y alimenticios así como la demencia senil. De la misma manera el espectro de onda corta ha sido eficaz cuando es necesario activar nuestro sistema de manera rápida, por ejemplo en las mañanas cuando necesitamos estar lo más alerta posible o para tratar el jet lag al viajar, cuando nuestro ciclo circadiano colapsa al cambiar abruptamente entre husos horarios, y con las personas que tienen o alternan turnos de trabajo nocturnos, haciendo menos traumático el cambio en los patrones de vigilia-sueño.

Por último, hay medidas que podemos tomar para controlar los efectos de la luz azul en nuestro sistema y evitar o disminuir sus consecuencias negativas, el primero de ellos es, para aquellos que no pueden separarse de los dispositivos digitales durante la noche, regular la intensidad y el brillo de la luz en sus teléfonos móviles, o con aplicaciones que reducen la emisión de ondas de longitud corta durante la tarde-noche.

La controversia causada por los efectos de la luz azul ha alertado a profesionales, investigadores y equipos de desarrollo e investigación de fabricantes que, como CONSTRULITA, buscamos las mejores soluciones de iluminación para los usuarios y habitantes de los espacios.

 

 

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